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jueves, 3 de abril de 2025

Cuento Marcos aprende a tener voluntad

 Marcos era un niño con poca voluntad. Cuando su madre le pedía que ordenara su cuarto, contestaba que sí, pero enseguida se le olvidaba y no lo hacía. Y cuando tenía que hacer los deberes, se sentaba a la mesa, pero no la hacía y se ponía a jugar a los videojuegos.

En una ocasión, un niño y una niña de su clase iban a salir en una procesión de su pueblo. Al saberlo, Marcos también quiso salir. Pero sus padres le dijeron:

-No saldrás, porque no tienes voluntad. Hay que andar mucho y estar en silencio. Dirás que sí, pero cuando sea el día, no cumplirás lo prometido -le dijo su padre.

-Si quieres que te apuntemos, debes demostrarnos que eres capaz de sacrificarte para colaborar en las tareas de casa -le dijo su madre.

Marcos se quedó pensativo y decidió cambiar. Comenzó a ordenar su cuarto, a hacer los deberes, a bañar al perro… Al ver este cambio, sus padres decidieron darle una sorpresa.

Un día, se encontró en su cuarto la ropa de penitente. Marcos se emocionó, abrazó a sus padres y les dijo:

-Gracias por confiar en mí. Os prometo que seguiré mejorando mi comportamiento.

El día de la procesión, Marcos hizo todo el recorrido con esfuerzo y en silencio. Y aunque estaba un poco cansado, sintió que haber tenido voluntad le merecía la pena. Al terminar la procesión, sus padres y sus amigos le abrazaron y le dijeron:

-Estamos muy orgullosos de ti. Has acompañado muy bien a Jesús. ¡Felicidades!


Y desde ese día, Marcos se esfuerza y se sacrifica para desarrollar su voluntad, y así, ser más feliz y hacer más felices a los demás.


Contesta:

1. ¿Por qué Marcos tenía poca voluntad al principio?

2. ¿Qué hizo para salir en la procesión?

3. ¿Qué te enseña esta historia sobre la voluntad?

sábado, 22 de octubre de 2011

lunes, 19 de septiembre de 2011

Cuento: El Principe feliz





Después de leer el cuento, contesta:

1. Haz un resumen del cuento.
2. ¿Qué le mandó el Principe a la golondrina?
3. ¿Cómo actuó la golondrina con el Principe?
4. ¿Tu harías lo mismo que ellos con los demás?
5. ¿Qué le pidió Dios al ángel que le trajera?
6. ¿Qué le llevo la golondrina?
7. ¿Por qué le dijo Dios que había escogido bien?
8. Haz un dibujo sobre el cuento

domingo, 27 de febrero de 2011

Cuento: El principe y el poder mágico.

Aqui os dejo un cuento:

¡EL PRINCIPE Y EL PODER MÁGICO!




Érase una vez en un país lejano un magnífico palacio donde vivían dichosos un rey y una reina con su hijo. Los tres se querían mucho y lo pasaban de maravilla juntos. El rey y la reina tenían mucho amor por el príncipe, y éste por ellos.

Dijo cierto día el padre:
—Hijo, voy a encargarte una misión muy importante que sólo tú puedes realizar.

—Padre —repuso el príncipe—, te quiero tanto que haré cualquier cosa que me pidas.
—Deseo que vayas al pueblo que hay al otro lado de las montañas y lleves a la gente de allí el amor y la alegría de que gozamos en nuestro palacio.






Al oír las palabras de su padre, el muchacho en un principio se entristeció, pues no quería dejar el palacio, donde era muy feliz. Sin embargo, el rey le prometió que podría regresar, y que al volver su felicidad sería aún mayor.

Cuando el príncipe se disponía a marcharse, su padre lo abrazó y le puso la mano sobre el corazón, diciéndole:

—Ahora que vas a partir, te concedo un poder mágico para transformar el corazón de las personas. Además, todo aquel a quien se lo entregues también podrá cambiar corazones.



El príncipe emprendió camino hacia la aldea situada del otro lado de las montañas. Allí encontró muchos niños, que reían, jugaban y parecían divertirse juntos. Pero después de observarlos y conversar con ellos, llegó a conocerlos mejor, y se dio cuenta de que en el fondo de su corazón tenían miedo. Aunque daban la impresión de ser felices, había en ellos cierto temor.

El príncipe reunió a sus nuevos amigos y comenzó a relatarles cómo eran sus padres y su palacio. Les habló de lo bien que lo pasaba allí, de las cosas tan interesantes que hacía y del gran amor que todos se tenían. Les dijo que un día ellos también podrían ir al palacio y disfrutar de sus maravillas.

Algunos no le creyeron.
—¡Bah! ¡Cuentos! —le decían—. ¡Ese sitio no existe! ¡No puede ser verdad! No tienes pinta de príncipe. Eres como cualquiera de nosotros.

No querían escuchar al príncipe y se burlaban de él.

Otros, sin embargo, sí le hicieron caso. Aunque nunca habían conocido un rey ni una reina ni un palacio de ensueño, prestaron atención a lo que les decía aquel joven.



Al ver el príncipe quiénes eran los que creían en sus palabras, les pidió que se acercaran. Luego le puso la mano en el pecho a cada uno diciendo:

—Mi padre me dio un poder mágico para transformar tu corazón. Como has creído mis palabras, te pongo la mano en el pecho y te concedo ese poder. Ahora tú también podrás cambiar corazones.



Cuando recibían el poder, desaparecía el temor que llevaban dentro. Dejaban de tener miedo. Se sentían contentos y felices, con ganas de ser buenos y amar a los demás, todo gracias a las palabras de su nuevo amigo.

Llegó el momento de que el joven príncipe volviera a su palacio. Llamó entonces a los que le habían creído y habían recibido su poder mágico:
—Cuenten a todas las personas que vean la historia del rey, la reina y su hijo, el gran palacio y la alegría que allí hay. Explíquenles que si creen las palabras de ustedes y reciben este poder mágico de transformar corazones, podrán ir a vivir para siempre al palacio, igual que ustedes.

El príncipe regresó a su casa y sus amigos empezaron a hablar con todos los niños que se encontraban. Les contaban la historia del rey, la reina, el príncipe y el palacio. Quienes les creían recibían muy contentos el poder mágico.

¿A ti también te gustaría recibirlo? Ese poder es el Amor, el Amor de Dios.

El rey es Dios, y el príncipe, Su Hijo Jesús. El palacio es el Cielo, un lugar sensacional.

¿Entiendes ahora este cuento?

El Padre —Dios— te quiere mucho, y Su Hijo Jesús también. Si crees en Dios, en Su Hijo Jesús y en Su amor por ti, ¡tú también recibirás ese poder y vivirás para siempre en el maravilloso y espléndido palacio del Cielo!

Para mostrar que crees, no tienes más que hablar con Dios, el Rey. Dile ahora mismo en tu corazón: «Te doy gracias, Dios, por enviar a Tu Hijo Jesús para darme a conocer Tu Amor. Lo recibo con los brazos abiertos. Quiero vivir por siempre contigo en Tu palacio celestial. Perdóname todas las cosas malas que he hecho. A partir de ahora, ayúdame a emplear el poder mágico, el Amor de Jesús, para hacer el bien y amar a los demás. ¡Amén!»

Si haces esa oración, si dices esas palabras, Jesús entrará a tu corazón y tu vida y nunca te dejará. Un día te irás a vivir para siempre al palacio celestial del Rey, la Reina y Su Hijo Jesús, tu amigo.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Cuento "El viejo árbol"




Después de leer el cuento, contestamos:

1. ¿Qué le ocurría al viejo árbol?
2. ¿Quién le ayuda y cómo?
3. ¿Cómo se sentía el viejo árbol tras ser ayudado?
4. Con la llegada de la Primavera, ¿qué ocurrió?
5. ¿Cómo actuó el viejo árbol?
6. ¿Como se sintieron entonces los pajarillos?
7. Tras ver la actitud del viejo árbol, ¿qué hicieron los pajarillos?
8. Con el paso del tiempo, ¿qué le ocurrió al viejo árbol?
9. ¿Qué iban a hacer los dueños de la casa con el viejo árbol?
10. ¿Quién ayuda al viejo árbol para que no lo corten y cómo?
11. ¿Qué comprendió el viejo árbol?
12. Realizamos un dibujo del cuento.

viernes, 27 de agosto de 2010

jueves, 24 de junio de 2010

sábado, 5 de junio de 2010