EL ARTE RELIGIOSO
¿Qué es el arte religioso?
Seguro que alguna vez has visto una iglesia, una imagen de
la Virgen, una escultura de un santo o una pintura sobre Jesús. Todo eso forma
parte del arte religioso.
El arte religioso es el conjunto de obras que las personas
han creado para expresar su fe en Dios. A través de la pintura, la escultura,
la arquitectura, la música o la literatura, muchas personas han querido mostrar
lo que sienten, lo que creen y lo que les ayuda a acercarse a Dios.
Desde hace miles de años, las religiones han influido mucho
en la historia y en la cultura de los pueblos. Gracias a ellas se han
construido iglesias, catedrales, mezquitas, sinagogas y otros edificios que hoy
forman parte de nuestro patrimonio cultural.
La religión y la cultura
¿Sabías que muchas de las obras de arte más famosas del
mundo tienen relación con la religión?
Muchos artistas, escritores, músicos y escultores se
inspiraron en sus creencias para crear obras maravillosas. Por eso, cuando
visitamos una iglesia o contemplamos una pintura antigua, no solo estamos
viendo una obra de arte, sino también una parte de la historia de las personas
que la crearon.
Las religiones han dejado una huella tan importante en
nuestra historia que resulta difícil entender nuestro pasado sin conocerlas.
Los templos cristianos
Los cristianos se reúnen en edificios llamados iglesias,
que son lugares dedicados a la oración, a las celebraciones religiosas y al
encuentro con Dios.
Existen diferentes tipos de templos cristianos:
- Basílicas,
que son iglesias muy importantes por su historia o tamaño.
- Catedrales,
que son las iglesias principales de una diócesis.
- Iglesias
parroquiales, como la de nuestro pueblo.
- Ermitas,
que suelen ser pequeñas y estar alejadas de las poblaciones.
Estos edificios guardan verdaderos tesoros artísticos que forman
parte del patrimonio de todos.
¿Por qué es importante conservar el patrimonio
religioso?
El patrimonio artístico está formado por todas las obras de
arte que la humanidad ha creado a lo largo de la historia.
Muchas de estas obras son religiosas y nos ayudan a conocer
cómo vivían, pensaban y creían las personas de otras épocas.
Por eso, cuando una iglesia, una pintura o una escultura se
deteriora, es importante restaurarla para que pueda seguir siendo admirada y
disfrutada por las futuras generaciones.
Cuidar el patrimonio no es solamente una tarea de los
creyentes. Es responsabilidad de todas las personas porque forma parte de
nuestra historia, nuestra cultura y nuestra identidad como pueblo.
Los primeros cristianos y el arte
Hace casi dos mil años, los primeros cristianos eran
perseguidos por los romanos porque creían en Jesús.
Para reunirse y celebrar sus ceremonias religiosas se
escondían en lugares subterráneos llamados catacumbas.
Allí comenzaron a realizar las primeras pinturas y dibujos
cristianos para enseñar su fe y recordar las historias de Jesús.
Con el paso del tiempo, el arte cristiano fue creciendo y
aparecieron iglesias, esculturas, pinturas, mosaicos y grandes obras de arte
que hoy conocemos.
El arte cristiano
El cristianismo es una de las religiones que más obras de
arte ha creado a lo largo de la historia.
Sus artistas se inspiraron en la Biblia para representar: A
Jesús; A la Virgen María; A los santos y santas; Los milagros; Los
acontecimientos más importantes de la Historia de la Salvación.
Estas obras ayudan a las personas a comprender mejor la fe
cristiana y a recordar las enseñanzas de Jesús.
El símbolo cristiano más importante es la cruz, que
recuerda el amor de Jesús por toda la humanidad.
¿Qué es un retablo?
Entre todas las obras de arte que encontramos en las
iglesias hay una muy especial: el retablo.
CONOCEMOS EL RETABLO DE NUESTRA PARROQUIA
La gran historia de nuestro retablo
Cuando entramos en la
Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Prado del Rey, lo primero que llama
nuestra atención es una gran obra de arte situada detrás del altar. Esa obra se
llama retablo y es uno de los tesoros más importantes de nuestro pueblo.
Pero el retablo que vemos hoy no siempre estuvo aquí.
En el año 1928, la parroquia
tenía otro retablo diferente. Había sido realizado por José Beceiro, un
carpintero de Villamartín. Era un retablo decorado con colores dorados y
elementos que imitaban el mármol.
Lamentablemente, en 1934, un
incendio destruyó completamente aquel retablo y causó grandes daños en la
iglesia. Durante varios años la parroquia permaneció sin retablo.
Aproximadamente cinco años después, llegó a Prado del Rey el retablo que podemos contemplar actualmente.
Un retablo viajero
Nuestro retablo no fue construido para Prado del Rey.
Su historia comenzó en la
ciudad de Sevilla, donde el escultor Felipe de Ribas diseñó y construyó esta
magnífica obra. Para decorarla contó con la ayuda del pintor Francisco Terrón.
El retablo fue realizado para la Iglesia de San Juan de la
Palma, perteneciente a un convento de monjas concepcionistas de Sevilla.
En aquel momento era diferente al que vemos hoy. En el centro aparecía la Inmaculada Concepción y en los espacios laterales había elementos escultóricos con escenas de la vida de la Virgen María, como: La Natividad, La Anunciación, Los Desposorios de la Virgen y en la parte más alta del retablo aparecía la Asunción de la Virgen María.
¿Cómo llegó a Prado del Rey?
Muchos años después, un fuerte terremoto afecta a Sevilla, y
dañó la iglesia de ese convento donde se encontraba el retablo.
Como el edificio necesitaba reparaciones, el retablo fue
desmontado y trasladado.
Más tarde pasó al Convento de la Encarnación de Arcos de
la Frontera, donde permaneció durante un tiempo.
Años después, las monjas concepcionistas tuvieron que
abandonar Arcos y trasladarse a Lebrija. Allí llevaron las esculturas
originales del retablo, pero ofrecieron a Prado del Rey los cuadros o lienzos
que hoy podemos ver en nuestra parroquia.
Finalmente, el retablo llegó a Prado del Rey en 1939, para sustituir al que se había perdido en el incendio de 1934.
¿Cómo es nuestro retablo hoy?
Después de tantos viajes y
cambios, el retablo ya no es exactamente igual que cuando lo creó Felipe de
Ribas.
Originalmente tenía tres pisos o niveles, pero actualmente
conserva dos pisos y el ático superior.
En la parte inferior
Podemos ver la puerta del Sagrario con la imagen del Buen
Pastor y un pequeño cordero por dentro en la puerta.
En el primer cuerpo
En el centro se encuentra la imagen de Nuestra Señora
del Carmen, patrona de nuestra parroquia.
A ambos lados aparecen dos
lienzos enviados por las monjas desde Lebrija:
- El del lado izquierdo: San Cayetano, San
Vicente Ferrer y dos santos frailes.
- El del lado derecho: Santa Teresa de Jesús,
Santa María del Socorro y Santa Clara de Asís y guirnaldas con caritas de
ángeles.
En el segundo cuerpo
En el centro encontramos una
hermosa imagen de la Inmaculada Concepción, a cuyos pies pusieron un
medallón sobre el que aparece la carita de un ángel.
A los lados aparecen otros lienzos, también enviados por
las monjas desde Lebrija:
- El de la izquierda: La Sagrada Familia en
su mitad superior y tres santos religiosos en la parte inferior.
- El de la derecha: San Luis Obispo de
Tolosa y San Juan de la Cruz, sobre San Ignacio y San Nicolás Bari.
En la parte superior o ático
Podemos contemplar una imagen
que recuerda al Señor de Humildad y Paciencia.
A sus lados aparecen frutas,
flores y espigas que simbolizan la abundancia, la prosperidad y los regalos que
Dios ofrece a las personas.
Un tesoro que debemos cuidar
Aunque el retablo ha perdido
algunas de sus esculturas originales, sigue siendo una de las obras más
importantes del arte andaluz.
Durante siglos ha sobrevivido
a terremotos, viajes y al paso del tiempo.
Sin embargo, hoy necesita
ayuda, la humedad, el polvo, la pérdida de brillo… han deteriorado esta
magnífica obra.
Por eso es tan importante su
restauración. Restaurar significa limpiar, reparar y proteger una obra de arte
para que pueda seguir siendo admirada durante muchos años más.
Nuestro retablo es mucho más
que una obra religiosa. Es una parte muy importante de la historia, la cultura
y el patrimonio de Prado del Rey.
Todos podemos ayudar en su restauración, para
conservar este tesoro de nuestro pueblo.


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